Llega este sábado a Rosario

Emprendedora: ayuda a ordenar la casa y tiene éxito

Brenda Haines decidió cambiar el rumbo de su vida laboral y acertó: en menos de dos años su consultoría para “ordenar casas” y hacer la vida de quien la contrata más amigable es pionero y líder

“Un día me levanté. Venía de cinco meses de estar para atrás porque no sabía qué hacer de mi vida y me pregunté: ¿Qué es lo que me gusta hacer?, ¿para qué soy buena? ¡Para ordenar!”. A los 40 años, Brenda Haines decidió cambiar el rumbo de su vida laboral y la decisión parece haber sido acertada: en poco menos de dos años, su emprendimiento de consultoría para “ordenar casas” y hacer que la vida de quien contrata sus servicios sea “más amigable”, se convirtió en pionera y líder del rubro en el país. Pero esa vuelta de página no fue azarosa. Desde chica, fue amante del orden, estudió diseño de interiores y trabajó durante tres lustros poniendo su toque de estilo en vidrieras de locales comerciales.

Foto: Prensa Brenda Haines

La historia sigue cuesta arriba. Primero volcó todas sus ideas y expectativas en un blog personal, luego Editorial Planeta le publicó el libro Tu espacio organizado: enamorate de tu casa, enamorate de tu vida y en poco tiempo cosechó más de 146 mil seguidores en su cuenta de Instagram. Este sábado, Brenda estará en Rosario por segunda vez en el año para dictar un curso sobre organización de la casa: “Placard, cocina, lavadero y baño. ¡Todo puede estar organizado!”. La actividad será de 10 a 14 en avenida Carballo 972.

Antes de llegar a la ciudad, habló con El Ciudadano sobre algo que por pequeño que parezca, provoca malestar en muchos por no contar con el tiempo suficiente para dedicarse un poco más a mantener su casa en orden.

—¿Cómo surgió ese cambio de rumbo que derivó en Tu espacio organizado?

—Soy diseñadora de interiores y todo lo que hice siempre estuvo relacionado con el orden, con la estética y con lo funcional. Me dediqué a hacer vidrieras en locales comerciales y después de muchos años de trabajar por mi cuenta en ese rubro me dije: ‘¿Por qué no hacer lo que hago en los negocios para las casas de la gente?’. Estaba por cumplir 40 años. Tuve mi crisis de los 40 en donde uno dice ‘hasta aquí llegué, esto ya cumplió una etapa, quiero un cambio’. Necesitaba hacer algo nuevo, enamorarme de mi trabajo, de mi vida, de mi día a día  y como digo siempre en las redes sociales: ‘Volver a enamorarme de mí’.

—Esos cambios necesitan un orden previo, ¿cómo fueron esos primeros pasos?

—Empecé a escribir sobre qué es lo que haría, quién soy, de dónde vengo, qué es lo que hago y desde qué lugar me gustaría ayudar a la gente a empezar a organizar su casa. De esa manera empecé: escribiendo. Nunca había escrito nada y lo hice recién a los 40.

—¿Escribir es una de las claves?

—Uno tiene muchas contradicciones por dentro. Quiere cosas pero no puede enfocar y escribir ayuda a liberar todas esas emociones cruzadas que tenemos y ponerle nombre a las cosas, a clarificar qué es lo que queremos hacer, para qué somos buenos, para qué tenemos vocación y para qué no. Un día me levanté. Venía de cinco meses de estar para atrás porque no sabía qué hacer de mi vida y me pregunté: ‘¿Qué es lo que me gusta hacer?, ¿para qué soy buena? ¡Para ordenar!’. Así empecé, escribiendo para mí. Pasaron las semanas, pensé en que ya era tiempo de activar y que la gente pudiera preguntar de qué se trataba y para que pudieran contratar los servicios.

—¿Ahí empezó todo a tomar forma y la respuesta de la gente fue inmediata?

—Primero empecé a organizar casas de amigos ad honórem. A la tercera casa que organicé me propuse abrir una página web para que la gente me conozca, porque meter un extraño en tu casa es algo muy raro, que alguien te abra tus placares y los cajones hasta es invasivo. Por eso abrí una página en internet con una foto mía, con mis hijos, contando quién era, lo que había hecho hasta ahora y contando qué servicios ofrecía. Ahí empezó el boca en boca y empecé a trabajar. Me sorprendió a mí misma lo que vino después porque empecé a dar una charla por mes sobre el tema para organizaciones. Tanto ir y venir, comprando cosas para los organizadores terminé abriendo una tienda online. Actualmente dicto un curso de organizadores en la Escuela Argentina de Negocios y finalmente me publicaron el libro de Tu Espacio organizado en editorial Planeta. Se fueron dando las cosas, y para eso, como digo siempre, es tener claro lo que queremos hacer, hacia dónde vamos.

—¿Cuán importante es el orden de una cada en la vida de las personas?

—Creo que el orden nos cambia la vida. No soy ni mística ni hablo de energías ni nada por el estilo pero estoy convencida que vivir en una casa organizada mejora el humor, el estado de ánimo, tenemos más conciencia de qué tenemos, qué nos falta, en qué gastamos.  Dejamos de comprar por comprar. Vivir en una casa organizada nos significa la vida: encontrar las cosas, saber dónde están las cosas.

—¿Notaste que la gente es demasiado apegada a las cosas y se resiste a darlas o renovarlas?

—Creo que somos demasiado sentimentales y estamos siempre demasiado apegados al pasado o al futuro, a aquellos momentos de la vida que no podemos controlar y no olvidamos de vivir el presente rodeados de las cosas que realmente tenemos ganas de estar rodeados. Vivimos constantemente quejándonos de que no tenemos espacio en casa. Si no tenemos lugar o espacio es porque la tenemos abarrotadas de recuerdos y la verdad que uno va cambiando, se va reconvirtiendo y tenemos la casa llena de cosas que no nos representan. Hay que mirar para adelante y dejar espacio para lo nuevo.

—¿Cómo eras con tus cosas cuando eras chica?

—Siempre fui muy  muy ordenada. Hasta te diría que una obsesiva del orden, de la limpieza y de lo estético. Siempre sentía que el volver a mi casa sabía que volvía a una casa ordenada y ya era entrar con otra onda. Que no entraba a un caos en donde tenías que empezar a patear cosas. Eso de que empezás a buscar algo y no lo encontrás, que dejaste la cama deshecha, los platos sin lavar. Siempre hago la misma comparación, de porqué  nos gustan tanto los hoteles: porque todo está en su justa medida, no hay nada que sobre, está lo que realmente necesitamos, no está lleno de bártulos, recuerdos, adornitos, cositas. ¿Por qué no podemos vivir el día a día como nos gusta vivir y sólo lo hacemos 15 días al año cuando nos vamos de vacaciones?

—Un espacio por más funcional y simple no deja de ser glamoroso o estético…

—Justamente la gente se queja de que no tiene espacio y yo digo que no hay lujo más grande que el espacio y eso lo hacemos con el orden. No hay lujo más grande en una casa que el espacio. Compremos algo nuevo y saquemos algo viejo. Creo que un punto nos cuesta mucho dar y sabemos que no lo vamos a usar más pero lo guardamos por las dudas, porque nos da pena deshacernos. ¿Por qué nos cuesta tanto dar si ya no nos gusta, no nos representa? ¿Por qué no se lo podemos dar a otro que lo pueda resignificar?

—Durante tus trabajos en casas, ¿te encontraste con resistencia por parte de los clientes?

—No me he encontrado con mucha resistencia porque la gente que se decidió a tomar mis servicios está dispuesta a cambiar y a renovarse, a dar vuelta de página. Se dio cuenta que la felicidad no pasa por las cosas que acumulamos sino por llegar y decir: “¡Qué linda. Qué bueno que esté cada cosa en su lugar” o “a la mañana abro mi placar y encuentro todo lo voy a buscar”.

—¿Por dónde se empieza a ordenar una casa?

—Hay que comenzar por nuestro placar porque todas las mañanas nos tenemos que vestir y qué mejor que vestirnos como queremos y no como podemos porque está todo revuelto, tirado o sobre la silla tengo una pila de cosas. Eso me condiciona a ponerme probablemente lo que me puse ayer o vestirme como el día anterior. Creo que empezar por nuestro placar nos levanta el ánimo. Ya partir de allí es una cadena porque tenemos generalmente muchas cosas que no tienen que ir en el placar y que al sacarlas nos obliga a llevarlas a otro lugar y ordenar ese espacio también. Así un espacio nos va llevando a otro para dar la vuelta completa a la casa.

—¿Te encontraste con objetos extraños dentro de un placar?

—Yo me encuentro que la gente guarda en los placares papeles, artículos de perfumería, recuerdos de los chicos cuando eran chicos, ropa que ya no nos entran. A veces me encuentro con la vajilla de la abuela o hasta con un arbolito de navidad. Con cualquier cosa me he encontrado. Hay sábanas, toallas, que por ahí no entran en otro espacio pero es porque muchas veces en el lugar donde tienen que ir hay muchas otras cosas guardadas. Llevar cada cosa a su lugar nos obliga a recorrer nuestra casa entera.

—¿Qué sentís cuando el trabajo en una casa está terminado?

—Es una satisfacción enorme. Vuelvo a comprobar una vez más que no existe nada feo, que todo puede cambiar, todo se puede modificar. Me dan ganas de ir por más desafíos.

—En tiempos de crisis en que no hay para renovar con cosas nuevas, ¿se puede con lo que se tiene?

—Siempre me preguntan qué tienen que comprar para empezar a cambiar la casa y yo les contesto que sólo se necesitan ganas de ordenar, el resto viene después, si es que viene. Yo toda mi vida fui super ordenada y nunca tuve todos los artículos que tengo ahora. Hay que tener ganas de cambiar.

—Cuando empezó este proyecto, ¿pensaste que tendrías tantos seguidores en las redes sociales?

—La verdad que no, Nunca en mi vida me lo imaginé. De hecho cuando arranqué no tenía cuenta de Instagram, aunque siempre tuve claro que quería hacer un negocio. El secreto también está en pensar en el largo plazo porque en el corto, todo es corto

Brenda Haines en Rosario

La organizadora y emprendedora porteña estará este sábado 10 de noviembre en avenida Carballo 972.  Para inscripción previa los interesados deben escribir a tuespacioorganizado@gmail.com.

 

Alguno tips para mantener el placar en orden

En su página de Facebook Tu Espacio Organizado, en donde Brenda tiene más de 35 mil seguidores, publica todos los días fotos, sugerencias, información sobre cursos y charlas y algunos tips para que sus seguidores tengan en cuenta a la hora de ordenar sus placares y otros espacios de la casa.

“¡Qué lindo abrir mi placard cada mañana y vestirme como quiero y no como puedo! Ok. Me convenciste! Quiero ordenar mi placard, por dónde empiezo?

1. Dos bolsas de consorcio en mano. Una para tirar y otra para regalar.
2. Una escalerita. Para atacar los espacios altos (los peores).
3. Una tabla de planchar (para utilizar como mesa para doblar).
4. Un molde o guía (tablitas) para doblar la ropa prolija.

⭐️ Por sacar todo lo que NO corresponde al placard, y el tiempo y la pereza se encargó de guardar ahí. Todas esas cosas nos obligan a ordenar otros espacios. Claro! Donde deberían ir y “no entran”.
⭐️ Seguimos por el barral. 1 prenda x percha. Todas las perchas miran al mismo lado. Qué colgamos? Todo lo que no se dobla primero y si sobra lugar, todo lo que queremos colgar.

Colgamos primero las partes de abajo y luego las de arriba. Todo por color y de menor a mayor.
👉 Utilizar perchas iguales y del mismo color es un descanso a la vista. Si, ya sé, las perchas son caras, pero es una inversión que dura para siempre. Un dato? En el barrio de 11, consigues las blancas de tintorería en packs de 200 a un precio increíble! Al menos son delgadas y todas igualitas.
⭐️ Continuamos por los estantes. Separamos x categorías y doblamos todo con el molde. Arriba la contratemporada y abajo lo de uso diario.
⭐️ Terminamos en los cajones. Ropa interior, medias y pijamas. Y si sobra alguno, accesorios o cosas chicas.

Si “la silla” te condiciona a ponerte lo mismo de ayer: no dejes más tu ropa ahí. Al lavadero o la guardas! Y usa la silla para sentarte!

Arreglarnos cada mañana nos cambia el día y el humor.

¡No necesitas canastos ni un súper vestidor, necesitas Ganas!” (B.H.) Facebook/Tu Espacio organizado

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