Locos por Marie (Kondo): historias de los que encararon una terapia de orden y dieron vuelta su vida

Locos por Marie (Kondo): historias de los que encararon una terapia de orden y dieron vuelta su vida

Despojarse, categorizar y, sobre todo, quedarse sólo con aquello que “despierte alegría”. Esas son las bases del método KonMari, de la autora japonesa que alcanzó un pico de fama años atrás, con el libro La Magia del Orden y que vuelve a tener un segundo “boom” con la serie Tyding Up with Marie Kondo, del gigante del streaming.

 

Por Carolina Amoroso

Publicada: 19/01/2019, 07:14hs.

 

Marie Kondo se convirtió en bestseller con La Magia del Orden y ahora tuvo otro pico de popularidad con su reality Tyding Up With Marie Kondo.

The Life-Changing Magic Of Tyding Up. Así se llamó el primer libro de Marie Kondo, publicado por primera vez en 2011 y traducido al español como La magia del orden. Pero la obra, que se convirtió en poco tiempo en un bestseller mundial, perdió en la traducción de su título un elemento esencial: el proceso que propone su autora, el método KonMari, aspira realmente a cambiar la vida de quien logre reunir la voluntad y la constancia para llevarlo adelante.

Impulsada por el éxito editorial, la joven escritora, que vivió un pico de fama poco después de lanzar su libro, vuelve a estar en boca de todos. Como era de esperar, llegó finalmente a la TV on-demand. De la mano de Netflix, protagoniza un reality llamado Tyding Up With Marie Kondo, que registra el proceso de llevar adelante el método de descarte y orden en hogares de familias, parejas e incluso personas que enfrentaron una pérdida y deben despojarse para repensar su espacio personal y también sus propias vidas.

¿Cuáles son los ejes centrales del método KonMari? Lo primero es el descarte. Una de las máximas de oro de la autora japonesa es que sólo debemos quedarnos con aquello que nos “despierte alegría”. Para comenzar el camino de reducir la cantidad de cosas que tenemos, debemos empezar por sacar todos los objetos de una misma categoría y apilarlos. Así, dice Kondo, tomamos verdadera conciencia de lo que tenemos. Luego, los tomamos uno por uno y nos preguntamos si realmente ese objeto nos despierta el deseo profundo de conservarlo.

A favor de Marie Kondo

Otra regla de oro es organizar las cosas por categorías. Una vez entendido eso, el orden en que se organizarán las cosas es el siguiente: primero la ropa. Luego, los libros, papeles y objetos misceláneos (cocina, garaje). Y finalmente, -dada la dificultad de deshacernos de ellos-, los objetos con valor emocional.

Y aquí viene otro sello distintivo del método KonMari: una de las claves de la organización de la indumentaria es el orden tipo fichero. La ropa se dobla en vertical. Esto permite que se visualicen todas las prendas y que no utilicemos siempre las primeras que vemos apiladas.

 

Doblar las prendas verticalmente para visualizarlas, una de las claves de método KonMari.

Yo lo probé

El tsunami de notas periodísticas, tutoriales, fanáticos y detractores que trajo consigo el boom de Kondo también llegó a la Argentina. Desde hace algunos años, surgieron incluso profesionales que se dedican a asistir a personas en el proceso de reordenar su espacio, ayudándolas en momentos personales que pueden ser bisagras, como mudanzas, separaciones, o pérdidas.

También, por supuesto, están los que se animaron a encarar el proceso en soledad. Ese es el caso de Eugenia Torres, una fotógrafa de 39 años que llevó adelante el método KonMari y logró embarcar en el arduo proceso a su marido y a sus hijos de 14, 10 y 7.

“Nosotros vivimos muchos años afuera. Eso hizo que acumuláramos muchas cosas. Era agobiante. Por eso, empecé a leer blogs sobre cómo ordenar y me compré el libro de Marie Kondo. Después de leerlo, se los comenté a varias amigas y lo empecé a aplicar. Lo que pasó fue que se volvió contagioso. Mis hijos primero se enojaron y después empezaron a querer ordenar sus cosas con el método”, cuenta.

Con respecto a la esencia de la propuesta, destaca: “Lo importante es que tengamos cosas que tengan sentido. Las cosas o se disfrutan, o se van (…).Lo que más me costó fue la parte sentimental, pero hice una limpieza incluso de cosas de los chicos. Armé una carpeta con recuerdos de cada uno y me quedé con algunos pocos objetos”.

En relación con las derivaciones del camino que empieza con un orden profundo, Eugenia comenta, por un lado, que decidió dejar de comprar ropa por un año después de completar el proceso. Por otro lado, agrega: “A mí me pasó que cuando empecé a hacerlo, el año pasado, fueron desapareciendo relaciones que para mí eran muy costosas. Uno empieza por ordenar la casa y sigue con el resto. Eso es lo más valioso de la filosofía del libro”.

También Daniela Martínez, una médica cirujana de 35 años, decidió encarar el método KonMari en 2018 y comenzó 2019 con más espacio en su casa y menos carga de objetos que ya no tenían sentido en su vida.

“Sólo terminé la parte del despojo. Y lo hice todo al pie de la letra: lo asumí sola, no todo en el mismo día. Comencé en la habitación, donde más ropa tenía. Saqué todo lo que no había usado en la última temporada. Me quedé con una remera de cada color. El resto, lo doné y después empecé a despojarme de apuntes y libros que ya no usaba”, dice y cuenta que todo el proceso le demandó cuatro meses.

Al evaluar los resultados, agrega: “La verdad es que fue liberador. La parte del orden que ella propone me queda pendiente, pero con la fase que completé ya siento que se abrieron caminos“.

Una Marie argentina

Con la explosión de Kondo y del orden como tendencia, también surgieron referentes locales que, a través de tutoriales, blogs y emprendimientos, hicieron crecer el fenómeno en la Argentina.

Una de ellas es Brenda Haines, una diseñadora de interiores que pasó de diseñar y organizar vidrieras y depósitos de locales comerciales a intervenir casas enteras con “Tu espacio ordenado”, su propuesta de organización profesional personalizada.

“Siempre, desde chica, era un bicho raro por ser tan ordenada. Me metía en todos los ambientes de la casa y siempre encontraba la paz mental por tener mi casa ordenada. Necesitaba sentirme tranquila por otras cuestiones y tenía tranquilidad sabiendo que me iba de una casa ordenada y que volvía a una casa ordenada”, recuerda.

Con respecto a su primer contacto con Marie Kondo, cuenta: “Cuando leí a Marie Kondo, me pareció alucinante lo que hacía. Y pensé: ‘¿Por qué no hacer lo que hago en los negocios, con las vidrieras y los depósitos pero en la casa de la gente?’. Y obviamente, la casa de la gente no es solamente el placard. Está todo el resto de los espacios. Y lo primero que se me ocurrió fue escribir un libro sobre orden, algo adaptado más a nuestra cultura y, si bien el libro de Marie Kondo es súper interesante, está más enfocado al descarte que al orden en sí”.

Con esa determinación, comenzó un blog, luego se afianzó en redes sociales y, en poco tiempo, su emprendimiento creció y logró concretar el sueño de publicar el libro propio el año pasado.

“Lo de Kondo tiene que ver mucho con lo espiritual. Ella se despide de las cosas y saluda a la casa. Me parece fantástico, pero hay gente que muchas veces prefiere ir más a lo concreto. Creo que la clave de su filosofía es el hincapié que ella hace en el descarte, en vivir con menos”, dice. Y aclara: “Con algunas cosas no estoy tan de acuerdo, como el tema de los libros. Por más de que los haya leído, hay libros de los que no me quiero desprender”.

En cuanto a la dificultad de desapegarse de objetos con valor emocional, observa: “Si te quedás con tantas cosas por su valor emocional, terminás armando un santuario en tu casa. Eso se convierte en una carga más negativa que positiva. Generamos en nuestra casa una especie de casa paralela“.

Uno de los puntos críticos a la hora de encarar un orden profundo es lograr involucrar a otros integrantes del hogar en el proceso. Esta es la clave para hacer que el orden sea sostenible en el tiempo.

Al respecto, Haines dice: “Cuando cada cosa tiene un lugar, es mucho más fácil para todos. Yo creo que es un cambio de hábito de la familia porque cuando uno ordena su casa, ordena sus hábitos. Los que más se enganchan son los chicos, a diferencia de lo que puede creerse. Un chico que vive en un espacio ordenado es más ordenado en la escuela, es más cuidadoso con las cosas y es más independiente. No tiene que preguntar dónde están las cosas”.

A la hora de enumerar sus reglas de oro, esta experta destaca, primero, la importancia de no dejar en ningún lugar de la casa “objetos en tránsito”: “Es la ‘bolsita’: en todas las casas vos entrás y hay una bolsita que tiene algo para que le des a alguien, o para la tintorería, o para arreglar. Una mochila sobre la mesa, un saco sobre el sillón. Son cosas que vamos dejando”.

A esta, se suman otras dos máximas: volver a guardar las cosas en su lugar cuando las utilizamos y aprender a desapegarnos de aquello que ya no usamos.

“Cuando termina el proceso, la gran frase siempre es: ‘Ahora veo lo que tengo’, -asegura Brenda-. En el orden, uno ve; en el desorden, es imposible”.

 

Fuente: Brenda Haines, organizadora profesional (@tuespacioorganizado).